jueves, 4 de julio de 2013

04 - 07 - 2.013 Día 55

 





           Esta noche ha hecho hasta frio, me he tenido que meter en el saco y cerrarlo, será por la altura unos 1.200 m.s.n.m. Por la mañana mientras recogía la tienda y me daba una ducha he puesto la manta solar a cargar con la cámara de video, aquí en cuanto sale el sol ya tiene fuerza. Para cuando he ido a salir estaba cargada.

Lo primero iba a ir a visitar la “ciudad subterránea” que hay en Özkonak, cerca de Avanos. Si se es claustrofóbico mejor no entrar, hay pasillos muy estrechos sobre todo al final.

 

 

Al salir como tenía el portátil descargado y el recorrido era largo lo que puesto a cargar en la toma de mechero con el trafo, me dirigía al monte Nemrut unos 540 km. Al de poco de salir de la zona de Göreme el paisaje ha comenzado a cambiar, iba circulando por una meseta semi-desértica de piedras, roca y polvo a unos 1.800 m.s.n.m.; el calor empezaba a apretar, ya sobre los 35º.
La carretera bien, algunas zonas de obras pero el resto muy aceptable. Llegando a Malatya, comienzan a surgir de nuevo campos kilométricos de albaricoques; pero aquí no los recogen a mano para comer, los varean como los olivos con un toldo debajo y los ponen a secar al sol.
A falta de 84 km para llegar a las coordenadas del monte Nemrut, al coger un desvío, la carretera cambia totalmente, es más pista que carretera pero no está mal. A falta de unos 25 km es pista definitivamente, pienso ¿y por aquí se va a un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad? Pues todavía es peor, a unos 3 km la pista se convierte en un camino más apto para una moto de enduro que para este mastodonte cargado, encima con bastante desnivel y curvas de herradura.
Subir seguro que subiremos lo malo será bajar, primer paso conseguido, he llegado a la cima del monte Nemrut sin “besar el suelo”. Las dos únicas personas que me encuentro allí son dos españoles, charlamos un rato, nos hacemos unas fotos mutuamente y me dicen que ellos han subido por el otro lado, por la cara sur; yo vengo por la norte. Desde la cima veo la carretera asfaltada de la vertiente sur pero es imposible conectar donde he dejado yo la moto con esa carretera, son todo peñas.




 



Son las 18:30 y aquí anochece sobre las 20:30, voy a bajar de aquí lo antes posible. Con más pena que gloria (sobre todo en las curvas de herradura) hago el descenso sin caerme.

Ya en la pista buena, se me plantea una duda, a) si voy hacia Malatya me pilla la noche seguro, probablemente me quede sin gasolina antes de llegar y tenga que acamar en el monte (todo piedras y arena). b) el GPS dice que se puede ir a Kahta, al sur del monte Nemrut, en el mapa yo no veo esa carretera pero el GPS está programado para avisar si no está asfaltada y no dice nada.
Aunque estoy seguro que va a ser una pista viendo el panorama, que son solo 38 km y que la otra opción es bastante mala me tiro hacía Kahta por las faldas del Nemrut. Nada mas tomar el cruce que me indica el GPS la pista por la que voy se convierte en un camino destrozado, regateras del agua, piedra suelta, arena y 35º a las 19:15; encima el sol del atardecer le tengo de frente y no me deja ver nada.





No sin varios amagos de caída he conseguido llegar a Kahta a las 20:30, ya casi de noche cerrada. He encontrado un hotel-camping, 15 liras (6 €) poner la tienda y 40 liras (16 €) una habitación; ha sido un día muy duro, es de noche, y por 10 € de diferencia me merezco una cama.
En el hotel hacen excursiones al Nemrut y el dueño intenta colocarme una, le explico que vengo de Malatya, que ya he estado en el Nemrut y después he continuado hasta aquí. Le digo que la carretera está muy mala y me contesta: “¿Qué carretera? Eso es un camino de cabras. Hace unos días estuvieron dos españoles en moto que venían de allí y se habían caído varias veces. Manda un correo a los moteros españoles para que no vengan por ahí, por favor.”
Así que al menos contento de no haber besado suelo en mi bautizo de caminos chungos por Turquía, iba tan tenso que no he sacado ni fotos, eso sí tengo 7,5 Gb de video. No todo el camino porque me he comido las dos baterías de la Contour y cuando se ha acabado la segunda no estaba yo como para poner la Hero. Ya lo incorporaré al video de Turquía que estoy haciendo.

                              

 

 
 

miércoles, 3 de julio de 2013

03 - 07 - 2.013 Día 54




           He salido de Konya sobre las 8 de la mañana, hacia 17,5 º, se agradece un poco de fresquito; al de un rato he tenido que cerrar todas las ventilaciones de la chaqueta que llevaba abiertas, tenía hasta frío. Ahora ya si, una temperatura ideal para ir en moto.

Según el GPS unos 280 km a mi destino, Avanos. Nada más salir de Konya dejo atrás las montañas y me adentro en una inmensa llanura llena de campos de cereal, girasoles y soja; todo con regadío. Kilómetros y kilómetros de campos de girasoles y una carretera por la que apenas hay coches. Veo campamentos de tiendas de campaña montadas con plásticos, son los trabajadores del campo, con el fuego encendido y varios perros alrededor.
Los primeros 120 km los hago por carreteras casi perdidas, a veces hay asfalto y a veces no; los lugareños me saludan al pasar y algunos chavales me sacan fotos con el móvil. El primer destino de hoy es Ilhara, es un valle de unos 100 m de profundidad y 14 kilómetros de longitud, alberga unas 4.000 viviendas excavadas en las rocas y más de 100 iglesias rupestres.


 

 
 
 


 
De Ilhara tomo dirección a Göreme, paro en Nevsehir a comprar pan y un zumo fresco;  justo a la salida del pueblo veo unas mesas a la sombra en un parque y paro a comer. Justo a mi lado hay dos chavales intentando arreglar un vespino que por aspecto bien podría ser de la primera Guerra Mundial. Se acerca uno y me dice algo, le contesto en inglés y él exclama “no inglis”, a lo que contesto “no turkis”. Le creo entender que me está pidiendo a ver si tengo una navaja; la busco, se la enseño y sí era eso.
Comienzo a hacerme un poco de pasta y los chavales alucinan con la cocina de gasolina, ya estaremos “hablando” todo el tiempo. De donde soy, a donde voy, lo típico ….
Al de un rato llegan más en un quad, son hermanos de uno de ellos y vienen con un samovar; les ha contado su hermano que estaba aquí y vienen a ofrecerme te. Enseñarles la moto, intentarnos entender con gestos … con cuatro palabras … y tomamos varios tes. Les doy las gracias y me despido.
De camino a Göreme paro en Uchisar a sacar varias fotos.
 
Antes de llegar desde un alto se aprecia el valle de Göreme.
Ya en el valle unas vueltas off-road por entre las rocas y he grabado mi primera toma de video usando el trípode, es mejorable pero es la primera ¿no? …
Una ruta por todos los valles cercanos (tienen formaciones rocosas similares) y al camping de Avanos que había visto por internet.

 

 
 

martes, 2 de julio de 2013

02 - 07 - 2.013 Día 53




              Hoy no había que desmontar la tienda y eso de vez en cuando se agradece. He salido a recorrer Konya y la verdad es que no tiene mucho que ver, el principal motivo de introducir esta ciudad en mi ruta era ver derviches danzando. Suele haber todos los días en el Centro Cultural Mevlana, pero casualmente hoy no.

Konya es la ciudad de los derviches y una de las más conservadoras de Turquía debido al carácter místico que ha prevalecido desde que el filósofo Rumi dejara su huella allá por el siglo XIII. A su muerte su hijo agrupo a sus seguidores en la hermandad de los derviches giróvaros.
El Museo Mevlana (así se le conoce también a Rumí, que significa “nuestro guía”) es una impresionante construcción coronada por una cúpula turquesa que cobija la tumba del maestro. La edificación es una de las joyas arquitectónicas más importantes de Turquía debido a su belleza, que se puede contemplar desde la distancia. El sarcófago de Rumí está acompañado por el del hijo, y ambos están rematados por turbantes que simbolizan la autoridad espiritual. En el recinto de las tumbas está prohibido hacer fotografías. En otras estancias se conservan libros, pergaminos y trajes que pertenecieron a Mevlana.





 


Junto al Museo está la mezquita del sultán Selim, después de haber visto las de Estambul, esta se queda un poco pobre.

A parte de esto visito varias Madrasas y callejeo por los mercados locales. Ya por la tarde he ido a la habitación a organizar un poco los vídeos, que los tengo muy retrasados.
Así como la gasolina es muy cara la comida es barata; he cenado medio pollo con arroz y ensalada con una botella de agua por 8,5 liras (3,4 €) y después he comprado un kg de cerezas por 2 liras (0,8 €).
Mañana hacia Göreme, Capadocia.
 

lunes, 1 de julio de 2013

01 - 07 - 2.013 Día 52




             Me he levantado sobre las 8 de la mañana y ya el sol picaba, me recuerda a México, tras desmontar la tienda, recoger todo y darme una duchita; a ver Pamukkale.

La entrada son 20 liras (8 €), al llegar a los travertinos, unos 30 m. desde la entrada, hay que descalzarse; no contaba con esto y venía con las botas de la moto. Como no iba a estar cargando con ellas en la mano, he buscado unos matorrales, las he escondido y hasta la vuelta.
Esto parece San Petersburgo, el 90 % son rusos; todos con traje de baño revolcándose por las pozas y untándose el limo blanco que se deposita en ellas. La verdad chulo, aunque muy turístico y masificado aun siendo las 9 de la mañana. Lo que no sabía es que en la meseta que hay sobre los travertinos hay toda una ciudad griega, con su teatro, su ágora, sus termas …










Sobre las 11 he salido y he tomado rumbo a Konya (420 km) previo paso por la gasolinera, 58 € de nada. Mi costumbre de no ir por las autovías, prefiero ir por carreteras secundarías para ver la verdadera vida del lugar, me ha llevado a un tramo de unos 50 km de pista. Eso sí, pista de la buena, de la de disfrutar no de la de sufrir.
 

 Se ve mucho camión transportando bloques de travertino, muchas canteras y mucho almacén de piedra natural.
Circulo por valles y montañas, la altura media es de 1.300 – 1.500 m.s.n.m. Hoy el calor me da un respiro, al circular a esta altitud y correr una ligera brisa la temperatura oscila entre los 21-26º, da gusto. Mucho frutal junto a la carretera, cerezos, manzanos, albaricoques, kilómetros y kilómetros de plantaciones.
Paro a comer junto a una fuente y una plantación de albaricoques, ¡ya tengo postre! Los lugareños que circulan, muchos con R12 familiar (es una plaga) y otros en una especie de carromato artesanal con motor de tractor, me saludan y me pitan al verme cocinando.
Tras recoger todo sigo hacia Konya, la carretera no es mala, aunque como en toda Turquía hay muchas obras. Llego sobre las 18:30 y me dirijo al hotel que había cogido por internet, 19 € la noche con desayuno; estaré dos noches. Ahora voy a descargas cámaras y mañana a recorrer Konya.
He aparcado la moto en una placita enfrente de la habitación, la he atado a una farola, espero que mañana este, que si no …